Para Entender Mejor

Finca San Lukas, en El Chuscal, mirando hacia Chinchina
Finca San Lukas, en El Chuscal, mirando hacia Chinchina

 

Preguntas como, “como es ser agricultor?” suelen se encuentran con respuestas descriptivas, pero cuyos descripciones son muy someras. Cuando quisieramos saber como es ser la borde mas nueva de una industria muy marcada por sus tradiciones, necesitamos algo mas que lo superficial.

Esta historia de Lukas, uno de mis mejores amigos en Colombia, empieza con cifras cotidianas y termina en medio del cosmos. Las palabras de Lukas brindan una excelente oportunidad de realmente entender como es ser parte de muchos mundos a la vez, de luchar con conciliar lo imaginado con afilada realidad y llegar a un acuerdo que muestra la inteligencia con cual la nueva generacion de hoy triunfan en seguir siempre adelante y halar sus entornos consigo.

RN: Como es la finca cafetera de tu familia? (# de hectareas, cuantos años pertenece a su familia, etc)

La finca de mi familia es una finca cafetera ubicada en el municipio de Chinchiná en la vereda “El Chuscal” se encuentra a una altura entre los 1300-1800 metros. Su topografía es bastante irregular constituida en su gran mayoría por montañas muy pendientes. Es un lugar muy duro para trabajar pero muy hermoso e imponente ya que desde allí se puede ver el municipio de Chinchiná, El de Palestina, y la ciudad de Manizales entre otros.

El area de la finca es de 90 hectares. Yo la llamo “la finca” pero realmente no es una sola finca, son muchas fincas pequeñas colindantes que mi papá fue comprando a través de los años y como todas están juntas, ahora se manejan como si fueran una sola finca. Mi papá empezó a adquirir terrenos hace aproximadamente 30 años y desde entonces nos hemos dedicado a cultivar café.

RN: Que papel tiene Ud. en la finca familiar?

LM: En este momento yo soy el dueño mayoritario y administrador general de la finca. Mis labores implican el pago de los salarios a los trabajadores, el transporte de insumos a las fincas, la administración general de los cultivos y la negociación y venta del cafe.

RN: Que hace ud. como caficultor que es diferente de lo que hicieron sus papas y abuelos?

LM: En el momento en que empece a administrar la finca, esta no contaba con una estructura formal de costos, antes no se llevaban registros detallados de las actividades de la finca. Entonces la primera tarea fue realizar un mapa detallado de la finca, en el cual se definieron los lotes y las areas de los mismos, también la cantidad de arboles sembrados, la edad y la variedad–algo que hasta ese momento solo se había especulado.

El siguiente paso fue desarrollar una contabilidad interna que permitiera dar cuenta de todas las actividades de la finca con la finalidad de calcular los costos de producir una arroba de cafe en seco. Esto también sirvió enormemente a la hora de determinar los promedios de jornales que se gasta un trabajador para llevar a cabo una labor determinada por hectárea, gracias a esto pude saber cuales eran los puntos débiles de la finca y cuales labores gastaban mas jornales que otros, lo que me sirvió para desarrollar estrategias que maximizaran la eficiencia en la realización de las labores y mejorar la relación costo-beneficio a la hora de producir cafe. Esta herramienta también me ha permitido realizar la trasabilidad de todo el cafe que produzco; esto significa que cuando vendo el cafe, sé de que lote proviene, cuales son sus características y puedo ir mejorando su calidad y rendimiento.

RN: Ha asistido algún taller/capacitación sobre la caficultora? Quien lo brindó?

LM: Si, he asistido a varios talleres brindados por la Federación Nacional de Cafeteros, de hecho, el 1 de agosto asistiré a un taller sobre comercialización y exportación de cafe para pequeños y medianos productores en Caldas. También he asistido a talleres sobre manejo de plagas y capacitaciones para la certificación ambiental de las fincas.

RN: Como parte de la nueva generación cafetera, que hace Ud. para “modernizer” y “actualizar” la caficultora colombiana?

LM: Un factor importante en la modernización de la caficultura colombiana es la adopción de nuevas variedades de cafe resistentes a la roya, desde que empece a administrar la finca he renovado un 40% de los cafetales con estas variedades lo que garantiza un cafe de mejor calidad y con mayor producción por hectárea.

Sin embargo, creo que mi mayor contribución para modernizar la caficultura colombiana tiene que ver con el cambio de mentalidad hacia la producción sostenible de café y la conciencia ecológica. La generación de mis padres se enfocaba puramente en el cultivo de cafe sin cuidar el medio ambiente, ya que en ese entonces la humanidad aun no estaba muy preocupada por la problemática ambiental. En esa época Colombia también experimento un “Boom” cafetero, donde sus productores pudieron vender el cafe a precios internacionales exorbitantes, lo que hizo que la gente se volviera codiciosa y quisiera obtener cafe a como diera lugar sin tener en cuenta las necesidades del planeta.

Ahora somos mucho mas conscientes de la importancia del medio ambiente, las montañas son del planeta tierra y nosotros solo las tomamos prestadas mientras duran nuestras vidas.

Por eso mi principal objetivo es cultivarlas y “explotarlas” mientras viva, pero tratando de no destruirlas irremediablemente para que cuando yo muera estas puedan volver al estado salvaje que les corresponde.

RN: A quien vende el café de la finca? Sabe hasta donde llega su café?

LM: El café de mi finca lo vendo a diferentes compras de cafe en Chinchiná. La verdad desconozco a donde va a parar mi cafe. Por eso ahora quiero encargarme personalmente de la distribución del mismo para cortar los intermediarios y poder ofrecer un producto especifico a un nicho de mercado que necesite un cafe con las características que el mío ofrece.

RN: Un poco sobre Ud. Donde nació, donde studió, donde vive acutalmente, y que más conocimientos tiene aparte de trabajar con café?

LM: Yo nací en la ciudad de Manizales en el departamento de Caldas en Colombia. Hice mis estudios en Chinchiná y en Manizales, también estudie por un tiempo en Medellin y Buenos Aires. Me considero un amante de muchas cosas que podríamos llamar mundanas, como las películas, la música, los libros de ciencia ficción y los videojuegos. En otras palabras soy un “Friki” o “nerd.” Las mayores alegrías de mi vida en sociedad son entregarme a este tipo de discusiones fantásticas sobre personajes que no existen y que pertenecen al reino de la ficción. Las noticias del mundo me tienen sin cuidado en su mayoría porque las considero nefastas o irrelevantes. Soy consciente que esta actitud puede parecer inmadura, pero realmente no me puede interesar cosas como robos, asesinatos, chismes, rumores, etc, cuando el mundo esta lleno de nuevos descubrimientos científicos cada día, avances tecnológicos, nuevas películas y formas de entretenimiento. Por esto nunca veo television y dedico mis horas de ocio a leer libros sobre todo tipo de temas o a navegar las redes buscando la información que me interesa aprender y no la que los medios me quieran proveer.

Realmente yo no nací con vocación de cafetero, porque a mi lo que me gusta son las ciencias y las artes, especialmente la astronomía y la música. Desde pequeño he sentido una fascinación por las estrellas y el cosmos. Siempre he querido descifrar el sentido de las cosas y creo que lo que mas se acerca a definir la experiencia de la existencia es el estudio de los fenómenos físicos del universo. No pertenezco a ninguna religión y no creo en ningún dios, pero si que creo en la vida, en su complejidad, fragilidad y belleza y por eso respeto a todas las formas de vida.

Con esta descripción se preguntaran porque escogí este trabajo, pero la realidad es que el trabajo me escogió a mi. Ya que mi papa, quien se encargaba de administrar las fincas, sufrió un derrame cerebral y se vio incapaz de seguir haciendo su trabajo, naturalmente como soy su heredero la responsabilidad recayó en mis manos.

Al principio no entendía nada y la verdad no me gustaba, pero con el tiempo aprendí a quererlo, porque siento una conexión intima con la tierra, con los animales que en ella habitan, con las plantas y lo ríos que recorren su superficie. Aunque no pueda viajar a estrellas distantes, ni ver las explosiones volcánicas en una luna de jupiter, puedo ver la infinita diversidad y complejidad de la vida cada vez que camino por los cafetales, ríos y guaduales y me encuentro con pequeños insectos multicolores. Al fin y al cabo tanto ellos, las lunas de jupiter y yo estamos hechos de la misma substancia cósmica y la confirmación diaria de esta noción trae paz y alegría a mi mente.

Mi objetivo es realizar una caficultura sostenible, que respete los derechos de los trabajadores y les garantice una buena calidad de vida, que respete a los animales y plantas originarios de las montañas y que respete a la tierra, al único lugar que podemos llamar hogar en este vasto e infinito cosmos.

Cosmos? O red de araña en la finca del Lukas el año pasado?
Cosmos? O red de araña en la finca del Lukas el año pasado?

Lukas no fue entrevistado por el libro “When Coffee Speaks,” pero en la pagina 322 aparece una entrevista con Aldemar, el mandador de la finca de la familia de Lukas.

"Cosmovision," por fotografo Carlos Andres Mejia Maya de Ciudad Bolivar, Antioquia, Colombia
“Cosmovision,” por fotografo Carlos Andres Mejia Maya de Ciudad Bolivar, Antioquia, Colombia
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