Personalidades de la Taza

Done Cune monstrando su despulpador de mano
Done Cune monstrando su despulpador de mano

En el mundo de la venta y compra de comodidades, como el café, todo se maneja con tramites y papeleria. Hace muchos anos hemos avanzados de confirmar un contrato con un handshake; ahora vivmos en un tiempo de formularios digitales, acuerdos legales, y regalamentos internacionales.

Pero con todo esta sistemizacion, creemos mucho espacio por errores y fallas. Cuando certificaciones piden una audita, resulta que la cosa mas importante al final es que toda la papeleria del auditor sea en orden para que los productores pueden recibir el sello. Puede ser que el auditor, en realidad, no miro nada. Pero si la papeleria dice que todo esta bien, esta bien.

Entendiendo que, como sociedad, ponemos tanto valor en los documentos y prodecimientos oficiales, yo queria conocer las personas detrás de esta personalidad. Porque da igual la cantidad de sistemas y procesos que desarollamos para compra, venta, y certificacion, las sistemas son siempre manejado por personas, y todoas estas personas tienen personalidades unicas. En realidad no son las sistemas de regulacion que diterminen si la gente roba o comporte de manera justa, si miente o dice la verdad, son las personalidades de la gente misma. Y nunca se podrá conocer estas personalidades por leer estatisticas de cuanto café se importa a los eeuu o revisar listas de los requisitos que un café tiene que cumplir para llevar una etiqueta de sostenibilidad- hay que ir para conocer las personas cara a cara.

Y llevo mas que 6 meses haciendo exactamente esto. Y cada día de estes meses recuerdo de nuevo nunca habrá espacio en ningún formulario para la riqueza de las personalidades tras una taza de cafe.

Esta semana pasé unas dias dentro de la selva de Hornitos en Fortuna, Panamá. Es uno de los lugares mas bonitos que he conocido en centroamerica, pero no podía aprovechar esta bellaza al principio, porque la lluvia cayó y el viento sopló sin parar, hasta el punto que se fue la electricidad y el agua de mi hospedaje rústica.

Con casi ningún batería en mi celular, llamé a Don Cune, un caficultor de la zona quien hace un trabajo muy especial, y todo el mundo me recomendó hablar con él. Fijamos que si encontraremos aquella mañana, y pusé mi abrigo para bajar de mi hospedaje, ubicado dentro de la jungla.

Llegué a la carretera principal, y por un especie de miscomunicación, pasé una hora esperando en una casita de autobus, bajo la llovina y una brisa tan fuerte que casi me llevó a David. Al final logré a hablar con Don Cune para averiguar que pasó; casi no le podía escuchar por el viento. Le dije, “Estoy en la casita al lado del super La Mina-” y la llamada cortó. Seguí esperando (centroamerica me ha enseñado tener mucha mas paciencia), mirando los carros y buses en su camino curvoso por la carretera.

Despues de otro 15 minutos sin recibir una llamada de vuelta, vi a una persona caminado por la carretera hacía el super. Fue un hombre con una camisa de cuadros y botas negras, el tipico taje agropecuario. Él camino directamente a donde estuve de pie, y-sin decir ninguna palabra- me dió una abrazo grande y fuerte. Me soltó, me miró a mis ojos y me dijo, “Raquel, al final nos encontramos. Vamos caminando, que dices?”

Contesté en el afirmitivo, y empezamos a caminar por donde el acabo de llegar. Esto es la personalidad tras una taza de cafe. Cuando él di cuenta de que yo estaba en otra casita (despues de 10 minutos caminado pasamos por una casita azul, en la entrada de su pueblito, donde debo haber estado esperando), vino a buscarme y llevarme- sin queja y con mucha sonrisa.

Al pasar la casita azul empezamos a bajar por un valle con vistas de lomas verdes verdaderamente increíbles. Inmediatente al entrar en el valle salimos de la lluvia y la brisa y el tiempo se convertó en un día precioso, con sol y cielo celeste. Al bajar mas, llegamos al pueblo de Don Cune, con flores y árboles brillantes en frente (y encima) de cada casa.

Enseguida al llegar en su casa, Done Cune me senaló una silla a la mesa en la sombra bajo la casa. Tenía el café puesto, y me ofreció una taza de café que él mismo ha sembrado, cosechado, procesado y tostado para tomar mientras me conté la historia alrededor de su trabajo con cafe.

Me dijo, “algunas personas son productivas, otras comerciantes. Yo tengo las dos cualidades, tengo la suerte,” y con estos cualidades pudo superar la epoca de précios muy bajos que pasó en los años 90, porque hizo una cosa que nadie mas hizo- empezó tostar, empacar y vender su cafe para venta local.

Don Cune es una persona con la personalidad de resolver la problemas. Cuando yo no llegué a la casita azul, me vino a buscar. Cunado no ganó suficiente dinero con él café en grano, empezó a agregar valor y venderlo de otra manera.

No se que resumen daría un reportaje sobre la producción y ganancias de su finca, pero la personalidad detras de una taza de Cafe Issa (como llamo au cafe por su nieta), es familiar, innovador, siempre muy feliz, y puramente la del único Don Cune.

Belleza de Fortuna
Belleza de Fortuna
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